“Y así, con la lejanía, con la nostalgia y con la
necesidad misma que tenía de mantener con ella una relación epistolar, logré
quitarle la razón a mi materialismo mediterráneo y dársela a su espiritualidad
anglosajona: entre hombre y mujer era posible la amistad, claro que sí. Logré,
en una palabra, transformar en amistad incluso mi propio sentimiento amoroso”
La ventana. Mario Soldati