“sentía como el final eterno se le acercaba raudo, que sus sentidos estaban ya en comunicación con la lóbrega y angosta sepultura, con su aislamiento brutal y con su esqueleto, huesos y mortaja. ¡Qué comprensible, pues, que en su alma resonasen nostalgias, afectos y apego a la vida y a las personas!”
El
callejón de los milagros – Naguib Mahfuz
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